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La Acción de la
Universidad en los Programas de Desarrollo Local
Dr. Vicente Manuel Zapata Hernández
Profesor Asociado de Geografía Humana y Director de
Secretariado
de Extensión Universitaria de la Universidad de La Laguna
El
distanciamiento de la Universidad con respecto a su entorno
territorial es un hecho que hunde sus raíces en el pasado y ha
sido constatado —algunas veces en clave de denuncia— por múltiples
autores; especialmente grave ha sido esa falta de comunicación con
el mundo rural durante mucho tiempo, y así es reconocido, y a
menudo reprochado, por la sociedad que habita en dicho espacio. La
escasa atención que se ha prestado a la intensa y diversa
problemática que ha afectado al medio rural en las últimas décadas
contrasta, sin embargo, con el creciente interés que entre los
universitarios despiertan los asuntos que se vinculan con las
poblaciones allí asentadas en el cambio de milenio; algunos de sus
problemas tradicionales están siendo percibidos como oportunidades
en el contexto actual. En este sentido, la Universidad posee cada
vez más recursos e instrumentos para la activación del desarrollo
rural en materia de formación e investigación aplicada, así como
para la intermediación cualificada entre los actores que
interactúan en ese ámbito, a saber: agentes sociales y económicos,
grupos de acción local, administraciones públicas, etc.
En efecto, la dinámica actual ha
propiciado que la Universidad profundice en algunas de sus
funciones tradicionales o establezca nuevos objetivos,
respondiendo a las demandas de la sociedad para superar los
obstáculos existentes, por lo que crecen las aplicaciones
prácticas al servicio del desarrollo territorial en el medio
rural. En ese contexto se sitúa el objetivo general de este
trabajo: reflexionar acerca de la trascendencia que supone la
implicación de la Universidad en la dinamización del mundo rural,
destacando su participación en la implementación de políticas de
planificación y de desarrollo de los espacios rurales.
La Universidad de La Laguna (ULL) ha
orientado, en la última década, parte de su energía a la
formulación teórica y a la implementación del desarrollo
territorial, sobre todo en determinadas áreas rurales del
Archipiélago Canario, aunque también se constatan intervenciones
en ámbitos urbanos, como la llevada a cabo en el Área
Metropolitana de Tenerife durante la segunda mitad de los años
noventa. Existen experiencias realmente modélicas, como la
aplicada en la isla de La Palma, donde se ha mantenido una
relación permanente y dinámica con el grupo de acción local que se
constituyó a partir de su mediación inicial, fomentando ambas
partes la búsqueda constante de nuevas y modernas vías de
colaboración. Ahí se centra el objetivo específico del análisis:
realizar un adecuado balance y esbozar las perspectivas de la
actuación de la ULL en dicho espacio insular, enfatizando aquellas
iniciativas con mayor repercusión en la promoción del desarrollo
local. Y es que, la experiencia palmera constituye un modelo
perfectamente aplicable, con las adaptaciones oportunas, en zonas
rurales con similares características.
Asimismo se estudia la acción
independiente o combinada de diferentes estructuras de la esfera
académica en los programas de desarrollo rural: la investigación,
la reflexión y el debate, así como la animación sociocomunitaria,
impulsada desde los departamentos universitarios, entre los que
destaca el de Geografía, debido a que esta disciplina ofrece su
comprensión del territorio como construcción social y sus
herramientas de intervención; la extensión universitaria,
promovida sobre todo a través del Vicerrectorado competente en esa
materia, puesto que algunas de sus actuaciones tienen cierta
incidencia en la capacitación del capital humano local de cara a
la definición y puesta en marcha de estrategias de desarrollo
territorial, y también a la valorización de los recursos endógenos
y a la promoción socioeconómica.
La creciente involucración de la
Universidad en el Desarrollo Territorial
Las universidades desempeñan un
papel cada vez más activo en su contexto territorial, dejando de
ser centros docentes en los que sólo se celebran debates
académicos para convertirse en entidades proveedoras de
conocimiento práctico. Esta apertura se ha materializado en el
surgimiento de iniciativas de intercambio y relación con su marco
geográfico de referencia, tanto en el área de la docencia como en
el de la investigación. Al mismo tiempo, la Universidad ha
adquirido un mayor protagonismo y presencia directa en su ámbito
local de actuación, potenciando y enriqueciendo el diálogo con su
entorno. Este nuevo posicionamiento está influyendo de manera
positiva en la dinámica de desarrollo de muchos espacios y en el
crecimiento de la propia institución.
En este sentido, el carácter
avanzado de una universidad viene dado actualmente por la eficaz
integración de los grandes ámbitos de trabajo que la sociedad
siempre le ha asignado —la formación y la investigación— y la
predisposición para transferir a su entorno las utilidades que
almacena, dándoles un sentido eminentemente práctico: compromiso
territorial. Por ello, en muchos lugares, los interlocutores
locales han comenzado a dirigir sus miradas hacia la Universidad
como fuente de motivación, crecimiento económico e innovación,
esto es, como agente y factor de desarrollo.
Por otra parte, el avance de determinadas ciencias sociales, en
pleno proceso de revisión de paradigmas y revalorización de
conceptos como el de territorio, ha hecho surgir aplicaciones al
servicio de las comunidades locales; la Universidad ya es capaz de
analizar y comprender la complejidad de las fuerzas y la
diversidad de los actores del desarrollo, de formular propuestas
integradas y de efectuar evaluaciones de los programas
implementados. La moderna orientación de las políticas de
extensión universitaria también camina en la misma línea, ya que
pretenden acercar a todos los ciudadanos las posibilidades que
albergan los centros superiores de docencia e investigación,
promoviendo sobre todo la proyección de aquellos contenidos
universitarios —y de algunos de sus principales valores— que
puedan influir de manera positiva en el bienestar de la población.
En ese contexto, y desde hace
algunos años, la ULL se ha implicado en el debate académico y en
la promoción del desarrollo territorial, en su intento de ir
abriéndose progresivamente a las nuevas demandas de la sociedad
canaria, ejerciendo un papel cada vez más activo en la prestación
de servicios a la colectividad en general y a las entidades
públicas y privadas en particular. Así, se han asentado líneas de
investigación en algunos de sus departamentos, de carácter
básicamente operativo y aplicado, que han dado una utilidad
inmediata al conocimiento albergado en las disciplinas con
proyección espacial. También se ha avanzado en el intento de
formular una teoría y un método para la intervención territorial
en ámbitos locales, sobre todo de carácter rural, a partir del
compromiso personal y profesional de muchos profesores e
investigadores.
De igual modo, la extensión
universitaria lagunera ha orientado su actuación hacia el marco
local, canalizando la experiencia de docentes e investigadores
hacia el diseño y puesta en marcha de acciones cuyo objetivo es
participar activamente en el proceso de desarrollo económico y
social de diversos ámbitos geográficos: propiciando el debate
acerca de las estrategias de desarrollo más adecuadas; incidiendo
de manera positiva en la formación del capital humano local;
asesorando y estimulando la valorización de productos y servicios
altamente innovadores a partir de la detección y promoción de los
recursos endógenos; alentando con su presencia y actividad el
trabajo de los actores locales, etc.
La Universidad se ha convertido en
un referente válido en el marco local, al mismo tiempo que un
elemento aglutinador y factor de convergencia de todos los
implicados en la dinámica de desarrollo endógeno. Los aspectos en
que ha repercutido su acción son diversos: cohesión y equilibrio
territorial; participación ciudadana y diálogo social;
aprovechamiento de capacidades y recursos; canalización de la
energía de múltiples promotores —diversofinanciación— públicos y
privados; conservación y fomento de la identidad local, entre
otros. El trabajo académico continuado y bien hecho, adaptado a
las nuevas necesidades en cada momento, ha acabado incidiendo
positivamente en la aplicación de diferentes programas de
desarrollo en ciertas zonas de la región.
Desde la óptica universitaria, esa
dinámica positiva se ha proyectado en el momento de la
redefinición de los planes de estudio de diversas titulaciones, en
los que se han ido incorporando materias relacionadas con los
problemas —y también con las posibilidades— del desarrollo en la
escala local; asimismo se han impulsado Máster y cursos de
especialización y doctorado sobre los mismos temas. En definitiva,
la Universidad se ha convertido en un trascendente recurso y
agente de desarrollo en su contexto territorial, respondiendo de
este modo a una sociedad que demanda un mayor compromiso de la
institución y una atención especializada y de calidad.
Una de las intervenciones más
relevantes en el ámbito de la dinamización socioeconómica a escala
local se viene desarrollando en La Palma desde los primeros años
noventa, fruto de la vinculación efectiva de la ULL y la
Asociación para el Desarrollo Rural de la isla de La Palma (ADER),
grupo de acción local que ha asumido, entre otras actividades de
diverso signo y entidad, la aplicación y gestión de las diferentes
convocatorias de la Iniciativa Comunitaria de Desarrollo Rural
LEADER. La singularidad de esta relación —quizá también su aspecto
más relevante— radica en que la Universidad ha sido uno de los
agentes fundamentales en la generación del proceso de animación
sociocomunitaria previo al impulso del programa de desarrollo
rural insular, aplicado con resultados altamente satisfactorios
desde 1992. Con posterioridad a esa fecha, ha mantenido su apoyo a
la dinámica que contribuyó a propiciar, adaptando sus iniciativas
a las nuevas necesidades y aspiraciones de la sociedad palmera,
aunque desde la distancia prudente y la confianza plena en la
actuación de los actores locales. A continuación se expondrá y
valorará dicho proceso.
La acción de la ULL en La Palma y su
relación con ADER
La acción de la ULL en el desarrollo
rural de La Palma durante la década de los noventa constituye, a
nuestro juicio, un excelente ejemplo de las posibilidades que
tienen las universidades de implicarse en la dinámica de su ámbito
geográfico de influencia, sobre todo en aquellos espacios que
presentan una problemática más compleja.
La Palma es una isla de 708,32
kilómetros cuadrados de superficie y 81.507 habitantes (1996)
repartidos en 14 municipios, que presenta multitud de rasgos
distintivos y peculiaridades en el contexto canario. Éstos pueden
considerarse, al mismo tiempo, obstáculos y posibilidades al
desarrollo: por una parte, la intensidad del fenómeno emigratorio
con sus importantes repercusiones en los planos geodemográfico y
socioeconómico, y la especialización agrícola reciente en el
cultivo de la platanera y el consiguiente retroceso de la
agricultura de medianías; por otra parte, la escasa incidencia de
la actividad turística hasta hace poco tiempo, la moderada presión
de la población sobre los recursos y la orientación primaria de su
sistema productivo, circunstancias que han facilitado la
conservación del medio natural, del paisaje y la identidad rural,
así como de su valioso y rico patrimonio cultural, aunque sin un
proyecto de desarrollo coherente e integrado que active su
contribución a la economía insular. A partir de los primeros años
de la década de los noventa, ese comenzó a ser uno de los
objetivos esenciales de la colaboración que se establece entre la
Universidad y determinadas entidades públicas y privadas palmeras.
Varios son los agentes implicados en
ese proceso desde la vertiente académica, destacando distintos
departamentos universitarios como el de Geografía, y en menor
medida, los de Economía Aplicada y Biología Vegetal, así como la
Fundación Empresa-Universidad y el Vicerrectorado de Extensión
Universitaria. Mención especial merece este último, ya que, al
margen de su actividad convencional, en la que sobresale la
programación de cursos de diverso contenido y entidad, también ha
participado de forma activa en la dinámica de desarrollo aportando
algunos productos realmente innovadores, más tarde aplicados en
otros ámbitos geográficos de la región, que responden a una
temática centrada en las posibilidades del turismo y del
patrimonio cultural e histórico-artístico y en el protagonismo de
las pequeñas y medianas empresas y de diferentes renglones
productivos en la economía insular, entre otros.
Una implicación por fases y
caracterizado por la diversidad de acciones
El catálogo de actuaciones
promovidas conjuntamente por Universidad, Cabildo Insular y ADER
en los últimos diez años es importante en cantidad y calidad;
destaca tanto por su diversidad como por la originalidad y el
carácter innovador de algunas colaboraciones, sobre todo desde la
perspectiva actual. Es posible distinguir tres fases claramente
diferenciadas en dicho proceso, siendo la primera la más relevante
por la implicación de la ULL en la formación del grupo de acción
local y en la definición del programa de desarrollo rural.
En efecto, la primera etapa supone
la participación activa de la Universidad en el diseño y
activación de la estrategia de desarrollo rural (1990-1991), a
partir de los resultados del trabajo de la Operación de Detección
y Asesoramiento de Creación de Empresas de Desarrollo Endógeno
Local (ENDOPLAN), asistencia técnica regulada por un convenio de
colaboración entre la ULL y el Cabildo Insular, coordinada por
profesores e investigadores del Departamento de Geografía. Dicha
iniciativa combina investigación aplicada y animación
socioeconómica, involucrándose también el equipo técnico en el
proceso de constitución del grupo de acción insular (ADER) y en la
tutela y apoyo de su andadura inicial, así como en la redacción
del programa de desarrollo rural que se presentó a la convocatoria
de la Iniciativa Comunitaria LEADER, basado en la
complementariedad de dos actividades fundamentales: turismo rural
y agricultura de calidad. Y es que, en ese momento, se pensó que
una moderada oferta turística de carácter rural, diversificada y
de calidad, gestionada y controlada localmente, tenía mucho que
ver con el mantenimiento de un paisaje agrario funcional, y para
ello, económicamente sostenible. La Palma reunía, en este sentido,
todas las condiciones para consolidarse como un espacio de óptimo
ambiente económico, en el que la intervención humana, lejos de
suponer un factor de degradación, pudiera seguir incorporando,
como en el pasado, valores patrimoniales al territorio. El
resultado de esa actuación fue el diseño y la puesta en marcha de
una estrategia moderna de crecimiento y cambio estructural,
protagonizada y dirigida por los actores locales, capaz de
dinamizar y utilizar productivamente el potencial endógeno.
La segunda etapa corresponde a la
aplicación de las Iniciativas LEADER I (1992-1995) y LEADER II
(1996-1999), en la que la Universidad realiza un seguimiento desde
lejos del programa de desarrollo y mantiene diversas líneas de
colaboración con ADER y el Cabildo Insular en las esferas
cultural, formativa e investigadora. Durante la misma se produce
la actuación autónoma y combinada de diferentes estructuras
universitarias a petición del grupo de acción local, como ya se ha
señalado, lo que supone la concreción de múltiples iniciativas:
acciones formativas innovadoras y a la carta, con especial
incidencia en la capacitación de profesionales del desarrollo y
del personal vinculado a los nuevos productos temáticos; cursos
universitarios de verano en los que se abordan temas de interés y
actualidad; seminarios, mesas de trabajo, jornadas de reflexión y
debate sobre la orientación de la estrategia de desarrollo
insular; proyectos de investigación aplicada; asesoramiento
técnico y estudios; prácticas laborales de posgraduados, etc. La
Universidad consolida su presencia en la isla —La Palma concentra
la mayor actividad de la ULL después de Tenerife— y se convierte
en uno de los principales referentes para las instituciones y la
sociedad palmera.
En la tercera etapa o actual,
asistimos a la búsqueda de nuevas vías de colaboración después de
que la Universidad ha fortalecido su presencia en la isla. Ambas
partes manifiestan su deseo de impulsar acciones o programaciones
estables, integradas a la vez en la dinámica universitaria y en la
estrategia del grupo de acción local. Un ejemplo es la iniciativa
denominada La Universidad en el Desarrollo Rural, uno de los
programas formativos más importantes aplicados por la ULL en los
últimos años fuera de su ámbito de influencia directa, tanto por
la respuesta obtenida dentro y fuera de la institución, como por
los recursos humanos y económicos canalizados para su realización.
Los temas abordados, caracterizados por su actualidad, efecto
demostración y proyección socioeconómica, responden a las demandas
de ADER en relación con las cuestiones insuficientemente tratadas
hasta ese momento y refuerzan aspectos relevantes de la estrategia
de desarrollo rural: la gestión de los espacios protegidos en el
desarrollo territorial; el patrimonio como recurso para una
estrategia de promoción turística a escala local; la actividad
cunícola, una alternativa para el desarrollo de zonas rurales;
instrumentos para la gestión de la pequeña empresa familiar en el
entorno local y rural; gestión de la ganadería tradicional en los
espacios protegidos; elaboración de planes de viabilidad para
proyectos empresariales de economía social; cultivo de próteas
para flor cortada y follaje en las zonas de altitud media;
participación social en la planificación local. Al mismo tiempo, y
en los últimos meses, profesores universitarios participan de
forma activa en las mesas de trabajo sectoriales que se han
planteado con el objeto de definir las bases del nuevo programa de
desarrollo rural insular ante la convocatoria del LEADER PLUS; al
margen de sus conocimientos y experiencia, lo más relevante de su
actuación es el papel de mediación que desempeñan con respecto a
los agentes involucrados en dicho proceso.
Un balance positivo de diez años
de colaboración que abre nuevas vías
En este punto, podemos plantear la
siguiente cuestión: ¿qué ha supuesto la participación de la
Universidad en el desarrollo rural de La Palma, apoyando la
actuación del grupo de acción local? Su resolución debe afrontarse
desde dos perspectivas, puesto que las repercusiones de esa
relación también se han sentido en la institución académica. En
todo caso, el balance ha sido eminentemente positivo para ambas
partes, como se intenta argumentar a continuación.
Con respecto al grupo de acción
local, la presencia casi permanente de la Universidad en La Palma
supone una fuente de motivación y un enorme respaldo a su
actuación, tanto interno, para los propios integrantes de la
Asociación y su dinámica, como externo, en relación con la
sociedad palmera y sus instituciones representativas; en términos
generales, incide en el reconocimiento y la reafirmación de la
labor de los actores locales en el desarrollo territorial. La
trayectoria y proyección social de la ULL asimismo constituye un
importante aval cuando se solicita la colaboración —participación
en actividades u obtención de financiación complementaria, por
ejemplo— a otras entidades, tanto públicas como privadas, puesto
que “nadie quiere quedarse fuera de la fotografía cuando también
posa la Universidad”; de igual modo, es una garantía de cara al
referente europeo. La transferencia de tecnología es evidente,
sobre todo en forma de herramientas y métodos de trabajo, así como
la disposición de los recursos humanos de la ULL (plantilla de
1.737 profesores durante el curso académico 1998-1999) y su
intermediación frente a otros centros académicos superiores. El
ahorro económico en la realización de muchas actividades
especializadas y estudios, que se han encauzado mediante convenios
de colaboración para el fomento de la investigación o de prácticas
profesionales de estudiantes y egresados universitarios. Es
frecuente el asesoramiento informal puntual, casi siempre
solicitado a miembros de la comunidad universitaria que mantienen
estrechos vínculos con La Palma, por lo que su grado de
implicación y compromiso es mayor.
En relación con la Universidad, es
evidente el cumplimiento de varios de sus objetivos estatutarios.
Y es que, según el texto normativo que los compila, aprobado
recientemente, “la ULL está al servicio del desarrollo integral de
los pueblos, de la paz y de la defensa del medio ambiente, y
fundamentalmente de la sociedad canaria”; su acción debe inspirar
el avance tecnológico orientado a mejorar las condiciones y
calidad de vida de su entorno. La vinculación de profesores e
investigadores —y de muchos estudiantes y egresados— con los temas
de mayor actualidad de su espacio vital y con la resolución de
múltiples problemas de carácter territorial, económico y social.
La mejora de la calidad de la enseñanza y de la investigación, ya
que la experiencia adquirida se traduce, en ocasiones, en la
adaptación dinámica de sus estudios a la realidad y a las
necesidades o requerimientos de la sociedad. La promoción y
proyección profesional de alumnos y posgraduados universitarios,
algunos de los cuales acaban integrándose en la estructura técnica
responsable de la implementación de los programas de desarrollo
rural. En ciertos casos, permite la obtención de recursos
económicos suplementarios, tanto en el plano corporativo como
individual. Y en definitiva, constituye una iniciativa positiva
que contribuye a consolidar el prestigio de la propia institución,
convirtiéndola en un referente aceptado por todos.
Presente y futuro del binomio
Universidad-medio rural
Si el balance realizado de la
interacción Universidad-medio rural en la última década es
positivo, más halagüeñas son aún las perspectivas de esa
integración, sobre todo como consecuencia de los cambios
observados tanto en la institución académica como en las
comunidades rurales. El futuro es alentador debido a la búsqueda
de nuevas fórmulas de colaboración por ambas partes, dados los
resultados obtenidos hasta el momento. Sin embargo, nos planteamos
hacia dónde debemos orientar la acción de la Universidad en el
mundo rural, desde una perspectiva general, con el objeto de
alcanzar una mayor eficiencia y resultados satisfactorios de la
canalización de su energía y aplicación de sus recursos.
En este sentido, parece que su
acción debe ser coordinada y enfocarse con una perspectiva amplia
e integrada, optimizando la experiencia acumulada. Es necesario
implementar planes de actuación, valorando los recursos
disponibles, tanto humanos como materiales, y definiendo
competencias y responsabilidades. Uno de los mayores retos es la
búsqueda de nuevas estructuras y fórmulas organizativas que
faciliten la participación dinámica de la Universidad en los
procesos de desarrollo territorial, asumiendo labores de
planificación estratégica, evaluación de planes, programas y
proyectos, motivación, dinamización y mediación, e incluso,
promoción y gestión de determinadas iniciativas locales. También
hay que saber canalizar hacia la institución la influencia
positiva de esa relación, y que ésta redunde en una mayor
permeabilidad de la cultura universitaria a las demandas y
necesidades de su entorno.
Parece evidente que la Universidad
puede seguir contribuyendo de múltiples formas al desarrollo
territorial, sobre todo en su dimensión rural: habilitando y
consolidando espacios de encuentro, reflexión y debate; diseñando
y desarrollando productos temáticos; fomentando la investigación
aplicada; incentivando la formación a la carta, concebida en
programas con continuidad y teniendo en cuenta las singularidades
del medio y de la población receptora; adaptando los planes de
estudio y orientando las titulaciones propias; realizando
actuaciones de intermediación cualificada; promoviendo la
definición y gestión de proyectos; enfatizando la capacitación
profesional del alumnado y la inserción laboral de los egresados
universitarios, etc.
Más específicamente, nos planteamos
qué podemos mejorar desde la perspectiva institucional y académica
para fortalecer la acción de la ULL en el desarrollo territorial,
y en especial, en el progreso de las comunidades rurales del
Archipiélago. Varias son las actuaciones posibles en estos
momentos a nuestro juicio:
Activar el
Instituto Universitario de Desarrollo Regional, que puede
convertirse en un potente centro de recursos desde el que
organizar de manera sistemática la intervención en apoyo de los
actores territoriales y de sus proyectos. A través de una
estructura ya existente, la ULL puede transmitir la motivación,
las herramientas y la formación necesaria a las poblaciones
rurales para lograr su participación activa en el proceso de
desarrollo local, aportando nuevas propuestas para la
valorización del potencial endógeno. El Instituto debe ser el
referente fundamental de cara al exterior y a la coordinación
interna de las actuaciones, propiciando la integración,
continuidad y solidez de las iniciativas emprendidas. También
debe favorecer —e incluso liderar, si es preciso— la necesaria
armonización de esfuerzos de cara al desarrollo rural.
Potenciar
la formación universitaria relacionada con el desarrollo
territorial, en sus múltiples vertientes —local, endógeno,
rural— y al más alto nivel con la continuidad necesaria:
Diplomatura de Desarrollo Territorial. En este sentido, el gran
reto de cara al futuro es el fomento de la
interdisciplinariedad, hecho que ya se ha producido de manera
incipiente en el Master de Desarrollo Local y en algunos
programas de doctorado, como el denominado Formación, Empleo y
Desarrollo Regional.
Crear
espacios de encuentro permanentes y dinámicos entre la
Universidad y los grupos de acción local, en los que se
establezca contacto directo con los actores locales, ya que, aún
no se ha conectado con todos los que desarrollan su labor en el
Archipiélago y es posible aprovechar la experiencia acumulada en
beneficio mutuo fomentando la participación. Deben habilitarse
los canales adecuados para que lleguen hasta la Universidad las
demandas de todos los colectivos sociales, estén o no
organizados, con el objeto de que expongan sus aspiraciones y
necesidades y conozcan las posibilidades que ofrecen los centros
universitarios. En este sentido, puede ser interesante la
institucionalización de Jornadas de Desarrollo Rural con
carácter bianual.
Incentivar
los proyectos de investigación aplicada en relación con los
temas de interés para el desarrollo territorial, especialmente
en su dimensión o vertiente rural, orientando la acción de la
Oficina de Transferencia de los Resultados de la Investigación (OTRI)
y de la Fundación Empresa-Universidad. Promover la realización
de trabajos de curso, memorias de licenciatura y tesis
doctorales en esa misma línea mediante la convocatoria regular
de premios y la publicación de los mejores tratados o estudios.
Fomentar
los intercambios del profesorado con otros centros superiores de
formación e investigación que desarrollen iniciativas similares,
tanto en la región como fuera de ella. Igualmente interesante es
su integración temporal en los equipos técnicos de las entidades
públicas y privadas que tienen que ver con la promoción del
desarrollo territorial en su dimensión local.
Promover
programas de prácticas profesionales de alumnos de segundo y
tercer ciclo en espacios rurales o entidades relacionadas con la
promoción del desarrollo rural, con el objeto de incidir en su
capacitación profesional e inserción laboral.
Consolidar
y ampliar la acción de la extensión universitaria, coordinando y
complementando sus iniciativas con las emprendidas por otras
instancias universitarias. Fomentar en su actuación
descentralizada —universidades estacionales y temáticas— el
tratamiento de temas relacionados con el desarrollo territorial
o con aspectos de interés para el progreso de los espacios
rurales, y también las acciones formativas a la carta, esto es,
a la medida de cada territorio y/o comunidad. Los programas de
formación semipresencial y a distancia parecen modelos que
permiten soslayar obstáculos como el de la accesibilidad,
adaptándose a las aspiraciones y necesidades futuras del mundo
rural.
Diseñar la
oferta cultural y formativa de la Universidad con proyección en
el contexto rural considerando las iniciativas promovidas por
las entidades y actores locales; sólo así será posible
insertarla de manera conveniente en la dinámica existente en
cada territorio al objeto de sumar y coordinar esfuerzos,
contribuyendo al desarrollo de propuestas coherentes y
efectivas.
Incentivar
la difusión o proyección —interna y externa— de las iniciativas
que vinculen a los actores locales y a la Universidad, así como
de sus resultados y aplicaciones.
Considerar
las necesidades específicas del medio rural en el Plan de Empleo
Universitario, así como entre las posibilidades de autoempleo e
inserción profesional que propician las Empresas Jóvenes de la
ULL.
En definitiva, la
Universidad debe mantener, e incrementar si cabe, el compromiso
con los habitantes del medio rural, poniendo todos los medios a su
alcance para evitar o mitigar la incertidumbre existente en ese
dominio ante las transformaciones que se están produciendo en el
cambio de milenio. No debe olvidarse que las iniciativas de
investigación y formación propiamente universitarias, con una
amplia perspectiva, que implique la difusión de la innovación y el
aumento de la capacidad emprendedora, desempeñan un papel
fundamental en el fomento del desarrollo endógeno, y por lo tanto,
constituyen ejes estratégicos en los programas que se implementen
para conseguir una mejora de las condiciones de vida de las
personas que habitan en las zonas rurales.
Bibliografía
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Documentación
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Jornadas de Evaluación del Programa d’Extensió Universitària (el
mundo rural y las nuevas tecnologías), organizadas por la
Universitat Jaume I en Segorbe (Castellón).
Web
http://www.ull.es
http://infolapalma.com |